Los deshonestos en el ámbito educativo y de los estudios suelen ser lamentablemente personajes que se repiten en uno y otro lugar y casas de estudio. Es un tipo de persona que obviamente no sólo se encuentra en este ámbito, sino que pueden hallarse en otros como ser por ejemplo el trabajo.
En el estudio estas personas apelan a recursos “ilegales” para rendir exámenes, realizar un trabajo o monografía así como a acciones llevadas a cabo en el contexto de un grupo de estudio. En este último caso, las acciones se caracterizan por no acudir a las reuniones donde se debe producir el trabajo encomendado, asistir pero no aportar nada, etc. Sin embargo, a la hora de poner el nombre como integrante del equipo de trabajo pues siempre logran estar presentes.
Sucede que nadie se atreve o tiene ganas ni tiempo de perder denunciando al deshonesto o expulsándolo del grupo. En mi opinión no se debe permitir más a estos individuos ya que haciendo esto logran terminar su carrera haciendo la mitad de esfuerzo que el resto, algo que no es para nada justo y con todo lo que implica un profesional de este tipo inserto en una comunidad.
En la actualidad, una de las prácticas más lamentablemente extendidas consiste en el “copiar y pegar”, es decir, buscar en internet monografías relacionadas con la temática que han mandado realizar y copiarla. Ya han habido varias quejas de profesores de centros educativos que ven cómo se viene generalizando y creciendo esta situación.
Aquí se debería obligar a los profesores a comprobar con la tecnología adecuada que existe, la originalidad de los trabajos de los alumnos y estudiantes.
Imagen: nutriviandas













